Ilustración de un hombre que rechina los dientes mientras duerme, con detalle de la dentadura.

Bruxismo del sueño: qué es y por qué no se origina en la mordida

Durante décadas, el bruxismo del sueño —el popular "bruxismo nocturno"— se explicó en la consulta como una respuesta a interferencias en la mordida. La investigación del grupo de Gilles Lavigne, de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Montreal, cambió ese marco: el rechinamiento durante el sueño es una actividad motora que nace en el sistema nervioso central y está ligada a la fisiología del sueño.

Entender sus características reales cambia la conversación con el paciente y la forma de evaluarlo. Esto es lo que muestra la evidencia.

Qué es el bruxismo del sueño según el consenso internacional (actualización 2025)

La definición de bruxismo se ha construido por etapas, con Lavigne entre sus autores en cada una. En 2013, un grupo internacional de expertos lo definió como una actividad repetitiva de los músculos mandibulares, con apretamiento o rechinamiento de los dientes y/o fijación o empuje de la mandíbula, con dos manifestaciones: durante el sueño y durante la vigilia. En 2018 se formularon definiciones separadas para cada una.

En 2025, el Journal of Oral Rehabilitation publicó la actualización más reciente (Verhoeff, Lobbezoo y colaboradores, con Lavigne como coautor), resultado de una reunión de consenso realizada en 2024. La definición vigente dice que el bruxismo del sueño es una actividad de los músculos masticatorios durante el sueño, de tipo rítmico (fásico) o no rítmico (tónico), que no es un trastorno del movimiento ni un trastorno del sueño.

Qué cambió con la actualización de 2025

  • Se eliminó la frase "en personas por lo demás sanas", que generaba confusión sobre si la definición aplicaba a pacientes con otras condiciones de salud.
  • El bruxismo es una conducta motora, no un trastorno, ni en personas sanas ni en personas con enfermedades. Por la misma razón, tampoco se considera una comorbilidad.
  • Puede ser factor de riesgo, protector o neutro, según el desenlace que se analice. Como factor de riesgo se asocia, por ejemplo, a dolor relacionado con trastornos temporomandibulares. Entre las posibles funciones protectoras se ha propuesto que la actividad podría contribuir a mantener permeable la vía aérea o aumentar la salivación ante el reflujo gastroesofágico. Estas hipótesis no implican un beneficio demostrado en todos los pacientes ni sustituyen la evaluación de los trastornos asociados.
  • No se mezcla con el bruxismo de vigilia. Son dos manifestaciones circadianas distintas, cada una con su propia definición.

En todas sus versiones, el consenso coincide en lo esencial: el bruxismo del sueño no es una parafunción oclusal, sino una conducta motora de origen central que se valora en un continuo.

La firma fisiológica: actividad muscular masticatoria rítmica

En su revisión sobre los mecanismos neurobiológicos del bruxismo del sueño, Lavigne, Kato, Kolta y Sessle describieron su patrón característico: la actividad muscular masticatoria rítmica (RMMA), contracciones repetidas de los músculos mandibulares (tres o más descargas a una frecuencia cercana a 1 Hz). Alrededor del 8 % de los adultos reporta bruxismo del sueño.

El dato más revelador: la RMMA aparece en cerca del 60 % de las personas que duermen sin rechinar. En quienes tienen bruxismo del sueño es unas tres veces más frecuente y de mayor amplitud. Es decir, no es una actividad anómala en sí misma, sino el extremo de un fenómeno fisiológico presente en la mayoría.

Además, durante el sueño los músculos que abren y cierran la mandíbula se activan al mismo tiempo, a diferencia de la alternancia típica de la masticación. Los autores propusieron que esta actividad podría cumplir funciones como lubricar el tracto digestivo superior y aumentar la permeabilidad de la vía aérea.

Microdespertares: el gatillo está en el cerebro, no en la oclusión

El trabajo de Kato y Lavigne (2001) describió el bruxismo del sueño como una actividad oromotora secundaria a los microdespertares: activaciones breves del sistema nervioso durante el sueño, sin que la persona llegue a despertar.

En su revisión de 2008 para clínicos, el grupo de Lavigne precisó que estos microdespertares implican un aumento de la actividad autonómica cardíaca y respiratoria, y se repiten entre 8 y 14 veces por hora de sueño. La RMMA, además, alcanza su pico en los minutos previos al sueño REM, lo que sugiere que las transiciones entre fases del sueño influyen sobre las neuronas motoras.

La secuencia observada en laboratorio es consistente: primero se activa el sistema nervioso simpático cardíaco, luego hay activación cerebral y, al final, aparece la actividad de los músculos masticatorios. Por eso un ajuste de la mordida no actúa sobre el origen del fenómeno.

Bruxismo del sueño, vía aérea y factores asociados

El grupo de Lavigne señaló que el papel de los factores hereditarios y de la resistencia de la vía aérea superior en el origen de la RMMA sigue en investigación. La relación con la respiración durante el sueño aparece de forma recurrente en sus datos.

En niños y adolescentes, el estudio de Carra, Huynh y Lavigne (2011) evaluó a 604 pacientes de 7 a 17 años que buscaban tratamiento de ortodoncia. El 15 % reportó bruxismo del sueño. Frente a los controles, quienes lo presentaban tenían más riesgo de:

  • Fatiga de los músculos mandibulares (OR ajustado 10,5).
  • Dolor de cabeza (OR ajustado 4,3).
  • Respiración ruidosa durante el sueño (OR ajustado 3,1).

Esta línea coincide con la revisión sistemática en la que ha participado la Dra. Claudia Restrepo Serna junto a Efraim Winocur, coautor del consenso internacional. Allí, el bruxismo del sueño en niños se asoció con genética, uso excesivo de pantallas, ansiedad materna, dieta, alteraciones de la arquitectura del sueño y trastornos respiratorios del sueño; el desgaste dental no resultó un signo principal. Ampliamos el tema en nuestro artículo sobre bruxismo en niños: signos y enfoque clínico.

Cómo se aborda y evalúa el bruxismo del sueño

El consenso de 2025 también cambió el lenguaje clínico: como el bruxismo no es un trastorno, no se diagnostica, se evalúa. El objetivo es establecer si la conducta está presente y si se asocia a consecuencias negativas, positivas o a ninguna.

Además, se dejó atrás la escala de 2013 de bruxismo "posible", "probable" y "definitivo". Los expertos concluyeron que esa jerarquía no es precisa, porque cada método evalúa aspectos distintos del bruxismo. Hoy se habla de tres modos de evaluación:

Modo de evaluación Qué aporta
Basado en el sujeto (autorreporte) La experiencia y percepción del paciente; permite seguir la evolución que percibe, siempre que sea consciente de la conducta.
Basado en la clínica (examen) Signos asociados a la conducta, como las improntas linguales. Algunos son históricos, como el desgaste dental mecánico, y no indican actividad presente.
Basado en dispositivos (electromiografía, polisomnografía) Mide directamente la actividad muscular y su relación con la fisiología del sueño, como los microdespertares.

La elección de uno u otro depende de la necesidad clínica concreta, no de una jerarquía. Un dato del propio Lavigne ayuda a interpretar los resultados: ya en 2001 documentó que la actividad de bruxismo del sueño varía considerablemente de una noche a otra. El autorreporte, en cambio, tiende a ser un rasgo estable a lo largo de los años. Un solo registro, por tanto, no define al paciente.

El consenso también ordena el abordaje. Las consecuencias negativas se manejan solo cuando hace falta y sin comprometer los posibles efectos positivos de la conducta, como su papel propuesto en la vía aérea. Si el bruxismo es signo de un trastorno, como la apnea obstructiva del sueño, lo indicado por razones médicas es atender ese trastorno. Por eso el consenso distingue entre:

  • Bruxismo primario: aún no se sabe si se asocia a algún trastorno.
  • Bruxismo secundario: tiene una asociación demostrada con un trastorno, un tratamiento o un estilo de vida.
  • Bruxismo como parte de los signos de un trastorno: el propio trastorno genera la actividad muscular.

Para el odontólogo, el cambio de enfoque es claro: el bruxismo del sueño es una señal que invita a mirar el sueño, la respiración y el sistema nervioso del paciente, no solo sus dientes. ¿Y qué pasa con las placas? Lo analizamos en nuestro artículo sobre la evidencia sobre el manejo del bruxismo en niños y las férulas.

Preguntas frecuentes

¿El bruxismo del sueño es una enfermedad?

No. Según la actualización del consenso internacional de 2025, el bruxismo del sueño es una conducta motora, no un trastorno, y puede actuar como factor de riesgo, protector o neutro según el caso.

¿Qué diferencia hay entre el bruxismo del sueño y el bruxismo de vigilia?

Son dos manifestaciones distintas. El del sueño se asocia a microdespertares y a actividad muscular rítmica o tónica durante el sueño; el de vigilia ocurre estando despierto y tiene otro contexto.

¿El bruxismo nocturno tiene relación con la apnea del sueño?

La resistencia de la vía aérea superior es una de las líneas que el grupo de Lavigne investiga, y en niños el bruxismo del sueño se asoció con respiración ruidosa al dormir. La relación merece evaluación en cada paciente.

¿Cómo se evalúa el bruxismo del sueño?

Desde 2025 se habla de evaluación, no de diagnóstico, con tres modos complementarios: autorreporte del paciente, examen clínico y registros con dispositivos como la electromiografía o la polisomnografía. Cuál usar depende de la necesidad clínica.

Referencias

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